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Aunque haya generado gran expectativa debido a la polémica generada en torno al tema principal de la película (la captura de Osama Bin Laden) y teniendo como directora a la ganadora del Oscar Kathryn Bigelow, Zero Dark Thirty (La Noche más oscura) no termina de convencer.

Demasiados datos (importantes, pero no por eso menos enrevesados) y con un ritmo bastante lento, la película transcurre intentando crear un clímax que al final nunca llega. Aunque con este tipo de historias ya sabes cómo acabará todo, el momento cumbre y de máxima emoción no aparece.

Si bien, es importante la última secuencia en la que se muestra todo el proceso de captura de Osama Bin Laden, no parece haber la intención de querer sorprender al espectador, que, en mi opinión, debe ser el objetivo principal.

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Jessica Chastain cumple a cabalidad su papel. Sin destacar. No creo que esa nominación al Oscar a Mejor Actriz del 2013, sea bien merecida. El supuesto perfil de personaje obsesivo y con la fijación de capturar al terrorista más buscado del mundo, no queda muy bien delineado.  Su papel en “The Help” (2011), aunque secundario, está mucho mejor construido en cuanto a matices y riqueza interpretativa.

La directora se decidió por realizar una película con un corte mucho más documental y tal vez se le olvidó una condición del séptimo arte: Entretener.

Anteriormente había comentado la puesta en escena del musical “Les Misérables” en Barcelona, y quedaba bastante difícil superar ese impactante trabajo, pero la obra del oscarizado Tom Hooper, lo logró.

Con una dirección impecable, Hugh Jackman (Jean ValJean), Anne Hathaway (Fantine) y Russell Crowe (Javert) logran meter al espectador en sus historias de una manera absoluta. Tristeza, impotencia, crueldad, humillación, injusticia y barbarie son solo algunos de los valores  que transmite cada uno al interpretar cada canción. Cabe destacar, que las canciones fueron rodadas en vivo y directo, sin grabaciones previas, y solamente con un piano como acompañante y guía musical.

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Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter en sus papeles de la pareja Thénardier también merecen una especial atención. Le dan el toque fresco a una historia plagada de tragedias y desavenencias.

“Les Misérables” logra tocar los sentimientos hasta del más descorazonado gracias a las excelentes interpretaciones de su reparto. Merece una especial mención la escena en la que Anne Hathaway (Fantine) interpreta “I dreamed I dream”: ¡ESTREMECEDORA!

Aunque esta historia de Victor Hugo ha sido contada en innumerables ocasiones, no sería arriesgado decir que esta vez con esta película de Tom Hooper, se terminó de consagrar en el imperio del séptimo arte.

“¿Quién quiere casarse con mi hijo?” es un formato que ha encontrado el éxito en la televisión española (Cuatro) desde el año pasado. Cinco solteros buscan a la pareja de sus sueños, pero con la participación (e intromisión) de sus madres.  Tras los buenos índices de audiencia de la primera edición, este año decidieron renovar la temporada.

Aunque sus madres quieran robarles el show, Isidoro (el “poligonero), Pedriño (el gay “moderna” aunque no lo admita), Gabi (el pijo sin cerebro), Javi (el chulo.. sin más) y los gemelos Luis Carlos (el listo) y Álvaro (y el dominado) son los protagonistas de este programa.

Es de resaltar que a pesar de que no es un formato televisivo innovador, ni pionero en nada, logra enganchar al espectador que decide verlo aunque sea por curiosidad. Los exagerados  sentimientos que se profesan entre los protagonistas y sus pretendientes a escasos 4 días de conocerse es, cuando menos, risible. Basta ver que el rodaje como tal de todo el programa no supera los 7 días, por lo que todo lo que nos muestran en capítulos de 1 hora semanal se ve separado en el tiempo aunque realmente no fue así.

Aunque muchísimas veces es evidente que son situaciones “montadas” y pautadas por los guionistas del programa, es muy cómico ver cómo las madres, sus hijos, y los pretendientes intentan salir airosos de todo este teatro donde el machismo y la superficialidad van de la mano.

Si algo hay que destacar, es el impecable trabajo del equipo de edición y montaje del programa. Ellos DAN la vida a “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” con su perspicacia y sus ocurrencias.

“¿Quién quiere casarse con mi hijo?” es perfectamente comparable a una película de género fantástico o de terror: si vas a verla, estás dispuesto a creerte todo lo que te cuenten, si no, no vale la pena perder el tiempo ni siquiera en criticarla.

De la otrora “Caracas, la de los techos rojos” y que en los años 70 emergía como una de las ciudades más modernas de Suramérica, poco queda.

La desidia, el descontrol, el incumplimiento de la ley y la especulación son los verdaderos habitantes de esta capital. El “buenos días”, el “gracias”, y el “a la orden”,  se convirtieron en los grandes  exiliados.

A pesar de que aún existen reductos en los que se hacen esfuerzos para que la amabilidad sea la premisa, cada vez se hace más extraño el buen trato hacia el otro.

Antes se decía que esto solo sucedía en los organismos públicos, pero lamentablemente se ha generalizado hacia todos lados. Es como un hastío general, en el que no importa tratar bien a un cliente porque como existe escasez de todos los productos, no quedará más remedio que comprar lo que se vende, así se haga mal o bien.

¿En qué momento empezaron a escasear la cortesía y la gentileza?

Con todo esto, es obvio que la cultura del buen trato al turista (que cada vez visitan menos) ha desaparecido, o tal vez, nunca existió. La arrogancia es la gran protagonista.

Ojalá que vengan tiempos mejores, y en los que nadie se sienta regañado si pregunta la hora a un desconocido, o simplemente quiera saber el precio de algo.

                                “Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra” (Anónimo)

Ice Age 4: Continental Drift” es la última película de la saga que se inició en 2002 y que hasta ahora ha sido bastante exitosa entre adult@s y niñ@s. Esta última historia se desarrolla unos cuantos años después de cuándo termina Ice Age 3, y en la que la hija de los mamuts Manny y Ellie ya es una adolescente.

La historia se centra en la separación de Manny de su familia por el efecto de la formación de los continentes y en cómo éste hace todo lo posible para volver a estar con los suyos. Nada innovador y que no se haya contado ya. Durante esta travesía, Manny, Sid y Diego se encuentran con un barco pirata comandado por un primate malvado y vengativo que intentará impedirles su objetivo junto a sus secuaces.

A pesar de que la historia transcurre predeciblemente y sin sorpresas, se echa de menos la complicidad que existía entre Manny, Sid y Diego en las películas anteriores. La amistad y el cariño que se tenían a pesar de sus obvias diferencias se esfuma en esta última saga, y se centra más en sus vidas adultas, indiscutiblemente más aburridas. El personaje de la abuela de Sid,Granny, no termina de cuajar a pesar de todo el potencial que pudo haber tenido. Chistes fáciles y muchos de ellos sin ninguna gracia son los que abundan en sus parlamentos.

Obviamente no hay que olvidar que esta película es y fue pensada para un público infantil, sin embargo, no se debería olvidar a quien lleva a l@s niñ@s a las salas de cine , y que es éste quien la terminará recomendando o no. Guiños de chistes dirigidos al humor adulto y que suele pasar desapercibido entre l@s niñ@s, tal vez hubiese ayudado a un mayor enganche.

“Blancanieves y la Leyenda del Cazador” protagonizada por Kristen Stewart, Charlize Theron y Chris Hemswoth, logra su cometido: entretener.  Aunque en algunos momentos la historia decae (la secuencia de los enanos se hace tediosa), en conjunto, la película ofrece un abanico de elementos (los efectos especiales, los músculos del cazador, y la maldad de Ravenna (Charlize Theron)) que logran mantener enganchado al público.

Charlize Theron  es magistral con su actuación como “Ravenna”, la bruja de Blancanieves. Sus gestos, su porte,  su garbo y su mirada maligna, la hacen destacar y mostrar su gran calidad de actriz. Lleva casi todo el peso de la historia y su magnífica caracterización hace que la extrañes cuando no aparece en algunas secuencias.

Chris Hemsworth, como El Cazador, hace lo que tiene que hacer: mostrar musculatura, hacer de bueno y salvador, y enamorar a la insulsa y desabrida princesa.

Kristen Stewart, como Blancanieves, es la princesa más sosa que se ha visto en mucho tiempo. Para ella, expresar miedo o alegría con sus gestos, no implica diferencia. No tiene chispa ni sazón. Es insípida y no le agrega nada a la película. Es digna de destacar su falta de actitud y de magnificencia en la última escena de la película en la que se convierte en reina. Le quedó grande el momento.

Cabe resaltar la impecable dirección de fotografía de la cinta, y el gran trabajo del departamento de vestuario con Charlize Theron. En conclusión, una gran superproducción que llena las expectativas.

“La Novia Oscura” de Laura Restrepo plasma la realidad de un pequeño pueblo colombiano en el que Sayonara sobrevive como prostituta. Altiva, orgullosa, envalentonada, arrogante y muy pasional, esta prostituta con ojos achinados y porte de tigresa, se enfrenta al amor y al desengaño, y sobre todo, a un mundo masculino que se rinde a sus pies, pero que a ella ni le va ni le viene.

Laura Restrepo narra cómodamente esta crónica literaria en la que suele involucrarse como un personaje más que va averiguando información poco a poco de todo aquel entorno lleno de injusticias sociales y pobreza.Sin embargo, durante todo el libro no existe un hecho lo suficientemente importante que haga al lector no querer cerrar el libro. La historia va transcurriendo con altibajos, pero sin mucha contundencia. "La Novia Oscura"

El tono jocoso lo ponen la “madame” de La Catunga (el prostíbulo del pueblo) “Todos Los Santos” y cada una de las demás chicas que la acompañan: La Fideos, la Machuca, Olguita, entre otras.

Luego de haber leído ya varios libros de Laura Restrepo, es pertinente decir que este no es precisamente su obra maestra. Su estilo divertido, cercano y cotidiano se desdibuja un poco a pesar de mantener una prosa envidiable. “La novia oscura” te deja un sabor agridulce y con la duda razonable de no saber a ciencia cierta qué valor tenía la historia allí contada.