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Desde el primer día que la vi, me enganché.Recuerdo que la estrenaron la misma semana que Lost en el 2004. Pero la estética, la temática, lo transgresora que pudo haber sido, lo estereotipado de sus personajes y el misterio inmerso, ayudaron a que “Desperate Housewives” se conviertiera en mi serie preferida de todos los tiempos.

Ahora que ya faltan pocas semanas para que llegue a su fin, vale la pena hacer un recuento de sus aciertos y errores durante los 8 años que duró al aire.

Como todo producto nuevo, la primera temporada fue la que más interés generó porque aún no se conocía cómo eran los personajes y cuáles podía ser sus reacciones ante distintas situaciones. El suicidio de Mary Alice Young marca impactantemente el recorrido que tomará la serie. Las inseparables Susan Delfino, Lynette Scavo, Gabrielle Solís y Bree Van De Kamp se convierten en el reflejo de muchas mujeres y sobre todas las cosas, de la amistad incondicional.

La segunda y la tercera temporada lograron mantener al espectador en vilo ya que la dosis de intriga y suspenso seguían presentes y muy bien llevadas por los guionistas. La historia y sus personajes aún tenían mucho que dar. La cuarta temporada (con la truculenta historia de Katheryne Mayfair, la desgarradora historia del cáncer de Lynette, y el embarazo encubridor de la siempre perfecta Bree Van De Kamp) genera muchos más adeptos y hace llegar la historia a un nivel de calidad bastante alto.

A pesar de que nadie pensaba que podía pasar, los guionistas decidieron (acertadamente.. ya que el tiempo lo demostró) que en la quinta temporada habría un salto hacia el futuro de 5 años. Obviamente esto les servía para que los personajes hubieran cambiado lo suficiente como para poder seguir siendo fértiles dramáticamente. Sin embargo, la sexta temporada se convirtió, en mi opinión, en la menos atractiva y hasta tediosa con la historia de la familia Bolen y el vínculo, un poco traído por los pelos, del estrangulador de Fairview.

En la séptima temporada, recurren a viejos personajes como Paul Young y al desarrollo de historias que dejaron abiertas anteriormente como el asesinato de la suegra de Gabrielle Solís. Atinaron. Y dejaron la puerta abierta a la octava y última temporada que hasta ahora ha sido bastante sentimental y sorpresiva. Ojalá el capítulo final, que se transmitirá en mayo próximo, logre cubrir todas las expectativas, o al menos la mayoría.

Susan y su impulsividad, Bree y su perfeccionismo , Lynette y su valentía y Gabrielle con su superficialidad,  pasarán a la historia de la televisión como las inolvidables DESPERATE HOUSEWIVES. 

En el conteo no se podían quedar por fuera las películas animadas:

Up (2009): Demuestra que el amor que se siente por alguien sí puede ser para toda la vida. Tierna. Creativa.

Toy Story 1,2 y 3 (1995-2010): Sus tres partes son dignas de recordar. Historias muy bien llevadas. Cómicas, sarcásticas, irónicas y sentimentales a la vez.

Shrek 1 y 2 (2001,2004): Guiones originales. Personajes insuperables. La tercera película se queda bastante corta con respectos a los 2 primeras.

Finding Nemo (2003): Preciosa. Divertida. Entretenida. Dory es el mejor personaje animado de todos los tiempos.

Monsters Inc. (2001): Esta historia llega a tocar la fibra hasta del más insensible. Original, bonita y conmovedora.

Ratatouille (2007): Dirección impecable. La empatía que genera una “rata” con el público se convierte en el gran éxito de la película. Banda sonora magistral.

A Bug´s Life (Bichos) (2000): Comiquísima. Arriesgada. Memorable.

Río (2011): Historia divertida. Te muestra las dos caras de Río de Janeiro sin miramientos ni tapujos. Banda sonora fantástica.

La Vie en Rose (2007)Marion Cotillard se mete magistralmente por completo en el papel de Edith Piaf. Banda sonora memorable. Historia entrañable.

La Escafandra y la Mariposa (2007):  Historia conmovedora e inspiradora. Dirección de fotografía impecable. Vibrante.

La Duda (2008): Actuaciones pulcras. Guión magnífico. Pone en evidencia la podredumbre de la iglesia y sus esfuerzos por taparlo todo.

Black Swan (2010): Dirección fantástica. Oscura. Perturbadora. Natalie Portman se luce.

Volver (2006):  Una de las historias mejor contadas por el inefable Pedro Almodóvar. Reflexiva. Cómica. Única en su estilo.


The Devil Wears Prada (2006)Meryl Streep lleva el peso de la película. Historia normalaza. Vestuario célebre.

Mar Adentro (2004): La historia toca frontalmente el tema de la eutanasia. Gran apuesta de dirección de Alejandro Amenábar. Dura.

Ciudad de Dios (2002): Muestra la realidad de la pobreza y la delincuencia en Brasil (y Latinoamérica). Dirección soberbia. Actuaciones para el recuerdo.

Million Dollar Baby (2004): Clint Eastwood destaca con una historia afectiva y sensible. Vítores para Hillary Swank. Conmovedora.

Inception (2010): Un PELICULÓN. Guión único. Dirección sin precedentes.

Sin un orden específico, las siguientes películas merecen ser vistas sí y porque sí:

Eternal sunshine of a spotless mind  (2004) : Guión impecable. Historia tierna y memorable. Nostálgica.

The Inglorious Bastards (2009): Es una de las mejores muestras del cine de Quentin Tarantino. Una historia mil veces contada pero desde su particular óptica. Recomendable.

Batman :The Dark Knight (2008): Heath Ledger inmortalizó al Guasón en esta película. Oscura, fría, y turbia. Legendaria.

Crash (2005): Guión pulcramente construido. Reparto brutal. Agónica.Banda sonora extraordinaria.

A Single Man (2009) : Visualmente bellísima. Historia muy bien contada. Actuaciones brillantes. Un clásico de un director novel.

El Secreto de sus ojos  (2009) : Extraordinariamente bien llevada. Humor y crueldad juntos. Final sorpresivo.

Match Point (2005) :Una de las mejores películas del soso Woody Allen. Angustiante y sexy. La maldad no siempre termina castigada.

Mystic River (2003): Muy buen guión. Oscura y sombría. Sean Penn se luce en su papel de padre ajusticiador.

21 gramos  (2003) Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga logran esta desorbitante película. Crudeza en su máximo expresión. El montaje y el guión merecen mención aparte.

Requiem for a dream (2000): Perturbadora e inquietante. Fotografía impresionante. Ruda.

Atonement (2007):  Su historia toca el lado más sensible del corazón. Magistralmente dirigida

“Dos Monstruos Juntos” es la más reciente novela del escritor venezolano Boris Izaguirre, en la que cuenta la historia de la pareja formada por el cuasi perfecto Alfredo y la perspicaz Patricia.

El relato se va desarrollando entre New York y Londres dentro del marco de la crisis económica mundial actual. Alfredo es un chef español exitoso que no ha sido profeta en su tierra. Patricia es la máxima expresión de socialité: nunca falta a ningún evento, tiene un gusto exquisito y acertado por la moda, es deseada por tod@s y además es rubia y guapa.

Izaguirre va hilvanando los sucesos de un modo bastante clásico. La caída de las Torres Gemelas, la debacle económica actual y el terremoto de Haití son sucesos importantes que juegan un papel relevante en la historia de Alfredo y Patricia. La corrupción y el lavado de dinero son el motor de movimiento de una clase social privilegiada pero donde la ambición pareciera no tener límite.

Un detalle representativo que utiliza Boris Izaguirre en esta novela es la referencia que hace a personajes de sus novelas anteriores y cómo estos continúan un trayecto literario que ya se suponía cerrado.

No se puede decir que Boris Izaguirre haya tenido una evolución en su estilo narrativo. No al menos hasta ahora. Desde su muy gay Azul Petróleo, pasando por la caraqueñísima Villa Diamante y transitando por su obra maestra Y de repente fue ayer, no se nota una madurez argumentativa importante. Los personajes pertenecientes a la clase alta, el jet set, y el glamour son un leitmotiv.

Sin embargo el escritor venezolano se nota cómodo y conocedor de las élites sociales mundiales, logrando transportar al lector a ese aparente universo de lujo y perfección.

“The Iron Lady” narra magistralmente el ocaso de la vida de Margaret Thatcher. Conocida por su inquebrantable carácter, Thatcher es personificada espléndidamente por Meryl Streep.  Aunque la película no tiene un guión prolífico, Meryl sabe adueñarse de cada palabra y gesto que interpreta para hacerse con toda la atención.

Aunque el argumento principal es narrado desde la perspectiva de una ya senil Margaret Thatcher, que a cada momento alucina con la presencia de su esposo ya muerto, el largometraje se pasea por los momentos más importantes de la líder inglesa: su llegada al parlamento, su ascenso a la dirección del Partido Conservador Inglés, y su victoria como la primera mujer en llegar al más alto cargo político británico.

Meryl Streep va desarrollando su interpretación soberbiamente a la vez que el personaje va madurando. Es impresionante ver cómo evoluciona la personalidad de Margaret Thatcher desde el primer día en que llega al parlamento y se ve aplastada en un mundo dominado por los hombres, a cómo luego de 10 años en el poder prácticamente los domina y hasta humilla muy probablemente ya cegada y corrompida por el ego y el poder.

Mención especial merecen las secuencias que muestran la mano férrea de la Thatcher durante la invasión a las Islas Malvinas y las que narran su debacle en la primera  magistratura del Reino Unido.

Una vez más Meryl Streep lo logró. No es de extrañar que con esta, su décimo séptima nominación al Oscar, obtenga ya su tercera estatuilla que le ha sido tan esquiva desde 1982. Y si no la gana, igual nadie le quitará el título de La Mejor Actriz de Todos los Tiempos. ¡Bravo, bravo y Bravo!

Actualmente el Teatre Tívoli de Barcelona acoge al show “Splenda” del Mag Lari. Inicialmente lo promocionan como una “el espectáculo de magia más grande que se ha producido nunca en la ciudad”, sin embargo la realidad es otra.

Dirigido por el Mag Lari y por el famoso director teatral Ángel Llácer (mayormente conocido por su participación como profesor en Operación Triunfo), el show te da la bienvenida con un globo aerostático dentro del recinto que va mojando tímidamente al público mientras todo se pone a tono.

El espectáculo comienza con varios bailarines al ritmo de la música de Michael Jackson y con mucho color. El Mag Lari aparece en escena y su mayor esfuerzo se concentra en compenetrarse con el público presente, muchas veces mediante chistes fáciles, triviales y hasta infantiles.

El show continúa con la escenificación de números básicos y archiconocidos de magia: personas cortadas por la mitad, cambios fugaces de ropa y desapariciones repentinas.

La gran debilidad del espectáculo recae en el hecho de que por momentos se convierte más en un late show que en un evento lleno de ilusionismo. El Mag Lari confía más en su dialéctica que en su capacidad  “mágica”. Sus números casi no impresionan. Sin embargo, el montaje del espectáculo, junto con los vestuarios y los efectos especiales hacen que, si eres un público estándar y poco exigente, quedes satisfecho.